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André Kertész. Fotografías

en la Fundación Carlos de Amberes 16 de febrero a 10 de abril 2011

Lugar: Fundación Carlos de Amberes. C/ Claudio Coello, 99.
Fechas: 16 de febrero a 10 de abril 2011.
Horarios:
De martes a viernes de 10,00 a 20,30 h.
Sábado de 11,00 h. a 14,00 h. y de 17,30 h. a 20.30 h.
Domingo y festivos de 11,00 h. a 14,30 h.
Lunes cerrado
Precio de la entrada:
Martes: Entrada general gratuita
De miércoles a domingo: General 3 euros
Amigos de la Fundación Carlos de Amberes y menores de edad: Entrada gratuita
Visita organizada:
Con visita guiada, jueves y viernes
a las 17,00 h. y a las 19,00 h.
Visitas para grupos previa reserva en el
tel. 91 435 22 01 o el correo electrónico
fca@fcamberes.org
Precio visitas: 5 euros
Visitas realizadas por: artealcance.es
Comisario: Peter Baki, director del Museo Húngaro de la Fotografía http://fotomuzeum.hu/
Organiza:
Fundación Carlos de Amberes
Museo Húngaro de la Fotografía http://fotomuzeum.hu/
MuVIM
CANOPIA
Colaboran:
eutrio.hu
Embajada de Hungría en España, Gobierno de Hungría
Hungarofest Nonprofit Kft
Instituto Balassi de Hungría
Patrocina: Embajada de Hungría en España, Gobierno de Hungría

     
     

"Inventemos lo que inventemos, Kertész siempre fue el primero."
Henri Cartier-Bresson


Los expertos coinciden en que Hungría fue uno de los focos más importantes de la fotografía del periodo de entreguerras, con artistas reconocidos a nivel mundial como André Kertész [Andor Kertész], László Moholy-Nagy, Brassaï [Gyula Halász] y Robert Capa [Endre Ernö Friedmann].

La exposición, organizada con ocasión de la Presidencia húngara de la Unión Europea y cuyo comisario es Peter Baki, director del Museo Húngaro de la Fotografía, presenta la obra de uno de ellos: André Kertész (Budapest, 1894 – Nueva York, 1985). A través de cien de sus fotografías más emblemáticas, todas vintage, se ofrece una visión completa de la carrera de un artista precursor de las corrientes fotográficas más significativas del siglo XX, en un recorrido cronológico por los tres escenarios más importantes de su vida: Hungría, Francia y Estados Unidos.

HUNGRÍA ( 1894-1925 )

Nacido en el seno de una familia judía de la Budapest autrohúngara, desde su infancia mostró un enorme interés por la fotografía, que aprendió de manera autodidacta. En 1912, tras terminar sus estudios de comercio, empieza a trabajar en la Bolsa de Budapest y con su primer sueldo compra una cámara Ica-Platten, con la que saca unas fotografías llenas de madurez y equilibrio. Un año después, abandona su empleo y se inicia en la apicultura, desarrollando su creatividad cerca de la naturaleza, hasta que en 1914 estalla la Primera Guerra Mundial y se alista como alférez voluntario. Cámara en mano retrata la vida cotidiana de los soldados, alejados del campo de batalla, y consigue imágenes sorprendentemente sutiles y alegres. Herido de gravedad en un brazo, es ingresado en un instituto de rehabilitación donde toma las primeras fotografías de formas torcidas y destellos reflejados en la superficie del agua (Nadador bajo el agua).

Aunque vende sus imágenes a diversas revistas y empresas de postales, al final de la guerra ha de volver a su puesto de funcionario pues no puede vivir sólo de su vocación. En la IV Exposición Fotográfica Artística, fiel a su inconformismo y exigencia artística, renuncia a una medalla que la Asociación de Fotógrafos Aficionados de Hungría le quiere otorgar, al negarse a hacer copias de bromoleo de las obras que presenta porque no le parece un “proceso fotográfico”.

FRANCIA (1925-1936)

En 1925 Kertész se establece en París como fotógrafo y cambia el nombre de Andor por André. Al principio se relaciona sólo con los círculos húngaros pues no habla bien el francés, pero pronto colaborará con figuras importantes de la época como Man Ray o Brassaï, que comienza a dedicarse a la fotografía por su influencia, y retrata a amigos como Piet Mondrian, Marc Chagall, Colette, Sergei Eisenstein o Magda Bröder, modelo de la Bailarina satírica. Respetado y totalmente integrado en la bohemia artística parisina, muchos jóvenes le piden su consejo o su opinión.

A comienzos de los años treinta su estilo evoluciona gracias a su nueva cámara Leica de 35 mm, muy manejable y discreta. En 1933 realiza, con la ayuda de dos espejos deformantes de circo, una de sus series más innovadoras, Distortion, para un encargo de la revista Le Sourire sobre el cuerpo femenino. Esta insólita solución visual, que “subraya lo extraño de la realidad, pero no lo falsifica”, representa un paso de gigante tanto en la obra del artista como en la historia de la fotografía. En esa época trabaja para diferentes revistas europeas como Vu, Sunday Times, Berliner Illustrierte Zeitung y Uhu, e introduce en París a un compatriota que será uno de los corresponsales de guerra más famosos del siglo XX, Robert Capa.

ESTADOS UNIDOS (1936–1985)

En 1936 la agencia Keystone le invita a Nueva York donde acaba instalándose junto a su esposa Erzsébet Sali, también fotógrafa, debido al inminente inicio de la II Guerra Mundial. Los primeros años son difíciles: es ciudadano de un país en guerra con Estados Unidos, en Keystone tiene que encerrarse en un estudio cuando le interesa más el trabajo de reportero gráfico, y su estilo independiente no encaja en las revistas de moda americanas. Pero la editorial Condé Nast lo encuentra interesante y comienza a colaborar para Look, Harper’s Bazaar y Vogue. En 1944 tanto él como su mujer obtienen la ciudadanía estadounidense.

La carrera de Kertész toma un nuevo impulso a partir de los años 50: se multiplican sus exposiciones y se dedican varios álbumes a su obra, entre ellos, André Kertész Photographer, escrito por John Szarkowski y publicado en 1964 por el MOMA. A partir de entonces se convierte en un fotógrafo consagrado mundialmente y una referencia para grandes nombres como Doisneau o Cartier-Bresson, quien llegó a decir «Todos estamos en deuda con Kertész».

En 1977 muere su mujer, lo que le sume en una gran depresión; se recluye en su casa y empieza la serie titulada From my window (1981) sobre los objetos que compartió con su mujer, cuyas habitaciones dejó intactas.

En 1984 vuelve a Hungría, donde recibe una de las condecoraciones estatales a las artes más importantes, la Orden de la Bandera de la República Popular. En 1987, dos años después de su muerte, se inaugura el Museo de Fotografía André Kertész en la ciudad de Szigetbecse donde, según sus propias palabras, pudo estar muy cerca de la naturaleza y de la gente durante su infancia, y volver a esas imágenes cuando hacia fotos de Francia y Nueva York. De su obra, numerosas copias vintage, las cámaras y parte de sus objetos se quedaron, de acuerdo a su testamento, en Nueva York bajo la gestión del Estate of André Kertész, y los negativos de casi cien mil tomas fueron entregados a la Mission du Patrimoine Photographique en Francia. La colección original que se puede admirar aquí fue una donación del propio André Kertész al Magyar Fotográfiai Múzeum [Museo Húngaro de Fotografía], ampliada con algunas compras puntuales.