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Interiores cubanos

Fotografías de Robert van der Hilst, textos de Zoé Valdés Del 22 de mayo al 15 de junio de 2003

En una ocasión escribí que Robert van der Hilst ha descifrado los jeroglíficos del alma cubana. Sus deseos imaginarios. Un alma que baila mientras llora, y que sueña al tiempo de la eternidad. Y hoy ese alma se extiende a la diáspora, a la fuga.

Son palabras de Zoé Valdés sobre el fotógrafo holandés Robert van der Hilst. La escritora cubana exiliada en París, acompaña con sus textos las fotografías que exhibe la Fundación Carlos de Amberes desde el 22 de mayo en sus salas.

Se trata de una serie de retratos de gran colorido de cubanos fotografiados en su ambiente cotidiano. Las imágenes fueron tomadas en interiores de dos escenarios bien distintos: por un lado, la pequeña villa de Baracoa, en el este de la isla, y, por otro, el barrio de Miami conocido como la pequeña Habana. Robert van der Hilst saca a la luz las diferencias entre la pobreza un poco melancólica del pueblo insular y la opulencia, a veces Kitsch, que podemos ver en esa otra isla cubana que se ha ido formando en EE.UU. Al lado de las diferencias, van der Hilst muestra también las semejanzas: el gusto por el color, las ilusiones perdidas, los sueños de mejorar y los fantasmas que atemorizan a los habitantes de ambas costas del Caribe.

Robert van der Hilst (Ámsterdam, 1940) debe su reputación a los numerosos reportajes que viene realizando desde los años 60 para revistas como GEO, Stern, Vogue, etc. Ha viajado y trabajado en Asia y América Latina. Además de sus reportajes sobre lugares tan dispares como San Francisco (Paris Match), Marruecos (Zoon) y Shanghai (GEO y Stern), ha presentado también varias exposiciones como San Francisco-Homopolis (1981), Shanghai - photocopies (1944) y Fukuoka numérisé (2001).

A finales de los años 80, el Ministerio Neerlandés de Cultura y Educación le otorga una beca que le permitirá permanecer durante ocho meses en Cuba, de donde saldrá su primera monografía sobre la isla, Vu à Cuba. De este trabajo surgirá una exposición que se presenta, sucesivamente, en París, Amsterdam y Tokio. Desde esta primera visita, Cuba fascina a Robert van der Hilst para siempre. En 1993 presenta la exposición Cuba Caraïbe en el Château D´eau de Toulouse, y en 2001 publica Los cubanos, souvenirs imaginarios, cuyos textos son escritos, como en el caso de Interiores cubanos, por Zoe Valdés.

Zoé Valdés (La Habana, 1959), autora de varias novelas que le han reportado un enorme éxito - recordemos, por ejemplo, La nada cotidiana, Café Nostalgia o Te di la vida entera - , es una apasionada del cine y la fotografía. Su último recopilatorio de relatos, Traficantes de belleza, traduce mejor que cualquier otra obra su fascinación por el lenguaje de las imágenes.