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La Pax Hispánica y la Tregua de los Doce Años

Coincidiendo con el cuarto centenario de la firma de la Tregua de los doce años (1609-1621) se presentará este período en el contexto de las paces internacionales que marcan las primeras dos décadas del siglo XVII, realizando un recorrido histórico y artístico. EXPOSICIÓN del 26 de octubre de 2009 al 31 de enero de 2010

Lugar:             

Fundación Carlos de Amberes

C/ Claudio Coello, 99. 28006 Madrid. 914352201

Fechas:           

Del 26 de octubre de 2009 al 31 de enero de 2010

Horarios:           

De martes a viernes de 10,00 a 20,30 h.
Sábados de 11,00 h. a 14,00 h. y de 17,30 h. a 20.30 h.
Domingos y festivos de 11,00 h. a 14,30 h.
Todos los lunes, el 25 de diciembre y el 1 de enero: cerrados.

Organizan:         

Fundación Carlos de Amberes
Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC)

Comisario:       

Bernardo J. García García

Precio de la entrada:      

Martes y miércoles: Entrada general gratuita
De jueves a domingo: General 3 euros
Con visita guiada, jueves y viernes a las 17,00 h. y a las 19,00 h. (previa reserva en el tel. 91 435 22 01 o el correo
electrónico ana@fcamberes.org): 5 euros. Amigos de la Fundación Carlos de Amberes y menores de edad: Entrada gratuita

Visitas guiadas y
Programa didáctico:
    
 

Grupos de escolares y universitarios (visitas gratuitas) y otras visitas de grupos

Visitas de grupos:   Reservas en el tel. 91 435 22 01 o en el correo electrónico ana@fcamberes.org

 

Colaboran:
 

Coincidiendo con el cuarto centenario de la firma de la Tregua de los doce años (1609-1621) se presentará este período en el contexto de las paces internacionales que marcan las primeras dos décadas del siglo XVII, realizando un recorrido histórico y artístico.
La exposición contará con un extenso programa didáctico y la edición de una monografía, que incluirá una descripción de cada obra presente en la muestra, así como artículos redactados expresamente por especialistas, historiadores e historiadores del arte de diferentes países. La introducción del libro, que corre a cargo del filósofo José Luis Pardo, realiza una reflexión sobre la Paz entonces y en la actualidad.
El 9 de abril de 1609 se firmó en Amberes la Tregua de los Doce Años (1609-1621) entre la Monarquía de Felipe III, los archiduques y la República holandesa que supuso un significativo paréntesis en la Guerra de los Ochenta Años (1568-1648), proceso de separación de las Diecisiete Provincias de los Países Bajos entre las que se mantuvieron leales a la Casa de Austria y las que acabaron articulando su independencia en un régimen confederal y republicano. La muestra analiza este periodo esencial de la historia situándolo en el contexto de una política de paces que marca de manera singular los años 1598-1618 hasta el inicio de la Guerra de los Treinta Años y la posterior reanudación de las hostilidades en los Países Bajos a partir de 1621.



La muestra reúne 75 obras de arte, entre lienzos, grabados, documentos y objetos procedentes de los más prestigiosos museos europeos, como el Rijksmuseum, el Museo de Bellas Artes de Bruselas, el Museo Nacional del Prado, Patrimonio Nacional o el Museo del Louvre distribuidas en tres secciones que recrean y analizan La revuelta de lo Países Bajos (1559-1597), La Pax Hispanica en el contexto europeo (1598-1617) y La Tregua de los Doce Años (1609-1621) para conmemorar lo que supuso un paso decisivo para el desarrollo de un compromiso efectivo por la paz y la tolerancia en la cultura, el derecho internacional y la política europea y, en particular, en las relaciones entre España y los países que hoy integran el Benelux.



Compromisos políticos que en el año 2010, a través de las presidencias europeas de España y Bélgica, van a volver a estrecharse por una misma causa: la construcción europea. A través de obras de artistas flamencos, holandeses y españoles como Jan Brueghel “el viejo”, Claes Jansz, Visscher, Frans Hogenberg, Frans Pourbus o Juan Pantoja de la Cruz, la exposición muestra cómo, hace cuatro siglos, un paréntesis de esperanzas y acuerdos supo dar alternativas a conflictos que parecían irresolubles, abriendo también un espacio de reflexión acerca de valores tan fundamentales como la paz y la tolerancia en la sociedad actual. Algunas de las obras presentes en la exposición -como el anónimo flamenco Minerva desarmada por Venus; Bélgica aplasta la herejía, de Mathieu Bolin; Alegoría de la Tregua de los Doce Años, de Adriaen Pietersz van de Venne o el grabado anónimo El pez grande se come al chico- pueden verse por primera vez en nuestro país.

Forma parte de un programa de actividades que, con el título conjunto de TIEMPO DE PACES, ofrece una reflexión sobre la paz y la tolerancia e incluye, además, un ciclo de poesía y música, una antología poética y el X Seminario Internacional de Historia de la Fundación, dedicado también a la Tregua. Más información en www.fcamberes.org

CATÁLOGO


El catálogo que acompaña a la exposición incluye textos de Bernardo García García (Tiempo de paces); José Luis Pardo (Páginas en blanco); Violet Soen (La revuelta de los Países Bajos 1559-1597); Alicia Esteban Estríngana (Haciendo rostro a la fortuna. Guerra, paz y soberanía en los Países Bajos 1590-1621); Alain Hugon (La monarquía francesa en la borrasca de las paces. De Vervins a los matrimonios con los Habsburgo 1598-1615); Elizabeth R. Wright (Huellas de los «tiempos de paces» en tres comedias de Lope de Vega); Glyn Redworth (“El luterano vino con seiscientos herejes”. Gran Bretaña y la Pax Hispanica); Randall Lesaffer (La Tregua de los Doce Años y la formación del Derecho de Naciones clásico); Manuel Herrero Sánchez (Las Indias y la Tregua de los Doce Años) y Laura Manzano Baena ( De la Tregua de Amberes a la paz de Münster). El volumen se completa con la relación de la obra expuesta y una extensa bibliografía.
 

PROGRAMA DIDÁCTICO


La exposición se complementa con un programa didáctico orientado a promover los valores universales de la paz, la tolerancia y la concordia, dirigido especialmente a alumnos de primaria, secundaria y bachillerato.
 

SECCIONES DE LA EXPOSICIÓN


I. LA REVUELTA DE LOS PAÍSES BAJOS (1559-1597)

De Cateu-Cambrésis a Vervins (1559-1598) Tras la abdicación de Carlos V y la Paz de Cateau-Cambrésis (1559), las Diecisiete Provincias quedan incorporadas a la nueva Monarquía Católica de Felipe II. Las reformas institucionales y fiscales chocan contra los privilegios de un territorio muy fragmentado, y la persecución del protestantismo provoca un movimiento de resistencia que propiciará la revuelta iconoclasta. La severa represión contra los rebeldes genera el discurso de la tiranía que nutre la leyenda negra antiespañola, y la falta de recursos financieros para costear el ejército de Flandes ocasiona motines y el saqueo de Amberes. La alternativa a esta «ocupación extranjera» se concreta en la Pacificación de Gante (1576) y el Edicto Perpetuo (1577); el espíritu de este acuerdo se aprecia en el debate de la solución al conflicto político (lealtad, privilegio, libertades y soberanía) entre las Diecisiete Provincias y el monarca católico. Se articulan dos bandos, las uniones de Arrás y de Utrecht, en los que se van alineando unas provincias católicas al sur y otras bajo liderazgo protestante al norte. Tras la abjuración de Felipe II y el fracaso de un modelo de soberanía electiva, los Estados Generales optan por un régimen republicano. Farnesio emprende la pacificación del territorio combinando el uso de la fuerza y una política de reconciliación que culmina con la recuperación de Amberes en 1585. Este avance se ve frenado por la Gran Armada de 1588 y la intervención en las guerras de religión en Francia.



II. LA PAX HISPANICA EN EL CONTEXTO EUROPEO (1598-1617)

Estrategias de pacificación y recuperación

La paz con Francia era uno de los pilares básicos de la Pax Hispanica, y por ello los tratados de Vervins (1598) y Lyon (1601) se verán confirmados con los dobles matrimonios de 1615. La nueva estrategia de pacificación de los Países Bajos incluye la cesión de la soberanía de las Diecisiete Provincias y el Franco Condado como dote de la infanta Isabel. Los archiduques construirán una nueva relación con sus súbditos, reforzarán el avance de la reforma católica y mantendrán intactos los intereses patrimoniales de la Casa de Austria. Además, el soberano de la nueva Gran Bretaña Jacobo Estuardo, favorece el entendimiento hispano-inglés en la Paz de Londres (1604). Aunque se refuerza el aislamiento de los holandeses, Francia y Gran Bretaña serán garantes de cualquier futuro acuerdo de paz entre ambas partes. En 1609 Hugo Grocio publica su discurso De la libertad de los mares, defendiendo principios esenciales del derecho público internacional basados en la Escuela de Salamanca, que atañen a la libre circulación de bienes y personas, y critican el monopolio ibérico sobre el dominio de los mares y el tráfico internacional. La Toma de Ostende (1604) y las campañas en Frisia (1605-1606) fuerzan la apertura de negociaciones. El ataque frente a Gibraltar contra la escuadra española destinada al control del estrecho obliga a ampliar los límites del alto el fuego a los mares.



III. LA TREGUA DE LOS DOCE AÑOS (1609-1621)



El desgaste entre los contendientes favorece un alto el fuego en 1607 y el inicio formal de negociaciones en La Haya. De un posible tratado de paz definitivo se va retrocediendo hasta un acuerdo de mínimos: la Tregua de los Doce Años (1609-1621). Se debate sobre la solución constitucional al conflicto político, el comercio con los territorios de la Monarquía en Europa y en las Indias, la libertad de culto y la tolerancia religiosa, o la navegación en el Escalda. Ningún otro conflicto será tan prolífico en instrumentos de propaganda, repercusión mediática e implicaciones internacionales como la Revuelta de los Países Bajos, su represión, y la construcción de la nueva identidad republicana holandesa.

En 1616 Felipe III es jurado como sucesor natural de los archiduques, que carecían de descendencia directa. El balance entre beneficios y costes de la Pax Hispanica empezaba a pasar factura por el impacto de las mercancías extranjeras sobre las producciones españolas, la expansión colonial en los dominios indianos, el progresivo ascendiente político de los reputacionistas contrarios a las concesiones hechas en los acuerdos con herejes, infieles y rebeldes. La República holandesa también se hallaba dividida entre los partidarios de la paz y los que se beneficiaban del enfrentamiento con la Monarquía española. El conflicto cesará por fin con la Paz de Münster (1648), que reconoce formalmente la independencia holandesa.